AGRADECIMIENTO
¿A quién pertenecen las ideas? ¿Existe un pensamiento que sea absolutamente propio?
Creo que un texto se construye, en realidad, con aportes de incontables personas; el autor es simplemente el albañil que los ordena y crea nuevas formas a partir de ellos. Por eso, al terminar de escribir, me detengo un momento para decir GRACIAS.
A quienes me han enseñado a valorar y querer a nuestro fundador, especialmente a aquellos con los que he tenido o tengo la dicha de colaborar en esta hermosa tarea de difundir el carisma: GRACIAS.
A todos los hermanos y laicos que han investigado y escrito sobre la vida del Padre Andrés Coindre, varios de los cuales han sido mencionados explícitamente a lo largo del texto: GRACIAS.
A los profesionales que han aportado sus conocimientos de manera absolutamente generosa para poder avanzar en la comprensión de la muerte de nuestro fundador: GRACIAS.
A los traductores que han realizado una tarea exigente y minuciosa para que estas palabras puedan llegar con fidelidad a todos los hermanos y colaboradores: GRACIAS.
Y a quienes han leído los borradores del texto para ofrecer ideas, sugerir mejoras y pulir la redacción; especialmente a los Hermanos Daniel Impellizzieri, Pedro Ortiz y Antonio López García-Nieto; así como a Julio Navarro, Juan Redondo y Judith Varsavsky: MUCHAS GRACIAS.